Difícilmente se puede honrar a los hombres y mujeres que han contribuido en la construcción de esta historia. Detrás de cada logro hay cientos de personas con un compromiso inquebrantable y dedicación extraordinaria que han aportado con excelencia en la construcción de obras que son parte del desarrollo del país. A todos ellos, la empresa les guarda un profundo respeto y gratitud.
Los valores corporativos, conocidos como COTA —Compromiso, Optimización, Trabajo en Equipo y Actitud de servicio— y los principios bíblicos, son el marco de acción y el parámetro por el cual se han alcanzado las metas más desafiantes una obra a la vez. Con los años, y fundamentados en esta esencia, la compañía ha formado líderes que asumen la dirección y el rumbo con responsabilidad, humildad y propósito, haciendo de la transición generacional un proceso que avanza con paso firme, ejecutado con la certeza de que lo importante no es solo continuar la visión original sino también fortalecerla día con día.
Detrás de la marca hay una organización viva, que se construye, se cuida y se renueva constantemente. Si algo define esta historia es la certeza de que ha sido Dios quien ha guiado cada paso y cientos de personas que se han unido a la visión y han aportado su talento y corazón. Cada uno de ellos ha sido, en esencia, un constructor principal de esta historia.